Juego de pujas ligero en el que usas garbanzos para colarte en la fila, coger hachas e intercambiarlas con las abuelas.
Se juega a 3 rondas. En cada una se pondrá aleatoriamente hachas en filas.
Con nuestras manos, nos iremos colocando en las filas, y podremos adelantar puestos si colocamos garbanzos sobre ella al ponerla.
El primero de cada fila podrá elegir el hacha que quiera, y el resto se tendrán que conformar con lo que quede.
Las abuelas también quieren hachas, así que podremos darles las hachas que vayamos cogiendo para tener más puntos.
Al final de las 3 rondas, quien más puntos tenga, gana.
Puntúas por las hachas, por las abuelas y por los garbanzos que te queden.
El juego es solo una baraja de cartas, pero necesita 30 garbanzos para jugarlo, no incluidos.
Tal como se dice en las instrucciones:
«Es mejor no volver a pagar por algo que podemos tener por casa».
En este caso, se usa la voz de nuestras mayores para explicar una parte importante del reciclaje: la reutilización.
El juego es solo una baraja de cartas, y es así por ahorrar, por consumir lo justo, porque ocupe menos espacio en mi casa, en tu casa, en el camión que los lleva a las tiendas y en las tiendas.
También está producido aquí,
en Agrpriority,
en el pueblo de Humanes —que ya es bastante simbólico que se llame así—.
Me gusta ir a recogerlos yo, ver quién me lo entrega y pensar que parte del dinero que me gasto
en producir los juegos vuelve a circular cerca.
Con la temática se intenta romper, con humor, un estereotipo según el cual las herramientas solo las usaban los hombres, cuando, en realidad, el hacha era una herramienta doméstica más, usada también por las mujeres, sobre todo en el entorno rural.